Impresión por sublimación
La impresión por sublimación aprovecha un fascinante fenómeno químico: tintas especiales de colorantes dispersos, bajo la acción del calor de una prensa (típicamente 180–210 °C), pasan directamente del estado sólido al gaseoso sin pasar por el líquido, penetrando y uniéndose químicamente con las fibras del sustrato. El resultado es una coloración que no se deposita sobre la superficie sino que se integra en el propio material: las impresiones son impermeables, resistentes a la abrasión, lavables sin desteñirse e imperceptibles al tacto.
El proceso requiere dos componentes: una impresora de inyección de tinta con tintas sublimáticas (o un plóter de impresión dedicado) y una prensa térmica. Los sustratos compatibles son los tejidos sintéticos con alto contenido de poliéster (≥65%) y cualquier superficie recubierta con polímero apropiado (tazas, placas, cojines, fundas de smartphone, paneles). El blanco del tejido o del recubrimiento es el blanco de la impresión: no es posible imprimir sobre fondos oscuros sin pretratamiento. En el ámbito maker, la sublimación es la vía principal para la personalización de gadgets, merchandising y ropa técnica en pequeñas tiradas.
Máquinas para este proceso
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