Eliminación
Los procesos de eliminación, también conocidos como fabricación sustractiva, representan el fundamento histórico de la manufactura moderna: un componente toma forma sustrayendo progresivamente material de un bloque en bruto hasta alcanzar la geometría deseada. A diferencia de los procesos aditivos—que construyen el objeto capa por capa—el enfoque sustractivo parte del sólido y elimina, recurriendo a un amplio abanico de tecnologías: el fresado CNC, que guía herramientas rotativas controladas por ordenador para mecanizar superficies planas, perfiladas o tridimensionales con precisión submilimétrica; el torneado, empleado para perfiles de revolución; la electroerosión (EDM), capaz de trabajar los metales más duros mediante descargas eléctricas sin ningún contacto mecánico; y los procesos de rectificado y lapidado, que garantizan tolerancias micrométricas y acabados superficiales impecables. Aunque el mecanizado sustractivo genera inevitablemente recortes de material, ofrece ventajas únicas: compatibilidad con prácticamente cualquier material sólido—metales, plásticos técnicos, madera, composites—integridad estructural certificada de la pieza terminada y prestaciones mecánicas que llevan al límite las especificaciones de diseño. Por estas razones sigue siendo la elección preferida en los sectores aeroespacial, médico, automovilístico y en cualquier contexto de fabricación donde la precisión dimensional y la fiabilidad no son negociables.
Máquinas para este proceso
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